En Flor de Malva, en A Piringalla, tras una fachada recién renovada con SATE, hay casi 180 metros que admiten más de una forma de habitarlos. Un dúplex repartido en dos plantas de aproximadamente 90 metros cada una, con entradas independientes entre sí: se puede vivir como una sola casa generosa, o separar ambas plantas para convertirlas en dos viviendas autónomas. Incluso el salón puede crecer...
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