En Rúa Río Sil, a pocos metros de la nueva estación intermodal de Lugo y con muy buena comunicación hacia el centro y hacia las salidas de la ciudad, este primero no se puede habitar tal y como está. Necesita una reforma completa: paredes por sanear, instalaciones por renovar, baños que ya han empezado a desnudarse hasta el ladrillo. No es un piso para entrar con las maletas. Es un piso para entrar con el proyecto ya decidido.
Lo que sí tiene, y no es poco, son 145 m2 repartidos en dos fachadas con orientación este-oeste, que llenan de luz la casa durante buena parte del día. La distribución actual, muy fragmentada en pequeñas estancias, responde a una lógica de otra época y hoy sobra de tabiques. La cocina sale a una galería propia, y junto a ella dos estancias más miran al este, hacia la estación. Al otro lado, hacia la calle, otra habitación se asoma a un balcón sobre Río Sil. Ventanas grandes y techos altos se repiten por toda la casa: la base sobre la que trabajar está ahí.
Con obra completa, esos 145 m2 admiten muchos planteamientos: cuatro habitaciones amplias, cinco algo más ajustadas, o un concepto completamente distinto, aprovechando siempre las dos orientaciones para tener sol de mañana y de tarde en extremos opuestos de la vivienda. Y dado el tamaño, también es razonable pensar en habitaciones en alquiler independiente, a pocos pasos de la estación y del centro.
Es una propiedad que pide números antes que sentimiento. El comprador aquí no busca mudarse: busca una operación bien planteada.
HOY ESTÁ TODO POR HACER. MAÑANA PUEDE SER LO QUE TÚ DECIDAS.